Buscar un menú degustación en Poblenou se convierte en un arte cuando la promesa es experimentar la alta cocina marinera catalana. La frescura del Mediterráneo y el respeto absoluto por el producto local definen cada bocado auténtico, donde la calidad y frescura de los productos del mar marcan la excelencia. Quienes valoran la experiencia completa encontrarán aquí una guía para seleccionar, diseñar y disfrutar menús que reflejan la verdadera esencia de Cataluña.
Tabla de Contenidos
- Paso 1: Selecciona productos frescos y locales del mar
- Paso 2: Diseña la secuencia de platos catalanes
- Paso 3: Prepara mise en place para cada elaboración
- Paso 4: Elabora los platos siguiendo técnicas tradicionales
- Paso 5: Presenta y verifica la calidad en el servicio
Resumen Rápido
| Punto Clave | Explicación |
|---|---|
| 1. Selecciona ingredientes frescos | Prioriza productos del mar locales y en temporada para garantizar calidad y sabor auténtico. |
| 2. Organiza la secuencia de platos | Crea una narrativa culinaria que fluya desde sabores suaves a intensos, considerando temperatura y texturas. |
| 3. Realiza una mise en place eficiente | Prepara y organiza todos los ingredientes y herramientas antes de cocinar para asegurar un servicio fluido. |
| 4. Aplica técnicas tradicionales catalanas | Domina métodos clásicos como el sofrito, asado y cocción lenta para resaltar la autenticidad en tus platos. |
| 5. Verifica calidad antes de servir | Revisa la presentación, temperatura y consistencia de cada plato para ofrecer una experiencia de alta calidad. |
Paso 1: Selecciona productos frescos y locales del mar
En esta fase del menú degustación, tu objetivo es conseguir los mejores ingredientes del mar disponibles en el momento. La calidad de tu experiencia dependerá casi por completo de esta elección inicial. Los productos frescos y locales no solo garantizan un sabor superior, sino que también reflejan el verdadero espíritu de la cocina catalana, donde la proximidad al mar y el respeto por la temporada lo determinan todo.
Comienza visitando los mercados locales de Poblenou en las primeras horas de la mañana, cuando llegan los productos directamente de la lonja. Observa el aspecto de los pescados y mariscos: los ojos deben ser brillantes y transparentes, no opacos ni hundidos. La piel debe brillar con un reflejo natural, y el olor debe ser a mar limpio, nunca a amoníaco ni a descomposición. Cuando presiones suavemente el lomo, la carne debe recuperar su forma inmediatamente, no quedando una marca de dedos. Los mariscos como la langosta o la nécora deben moverse con vigor, y los moluscos como las almejas deben cerrar rápidamente cuando los tocas.
A continuación se presenta una tabla que resume los criterios clave para evaluar la frescura de mariscos y pescados en el mercado:
| Criterio | Pescados | Mariscos | Moluscos |
|---|---|---|---|
| Ojos | Brillantes y transparentes | — | — |
| Piel/Caparazón | Brillo natural, sin manchas | Caparazón intacto y húmedo | Cáscara limpia y cerrada |
| Olor | Aroma a mar limpio | Sin olor a amoníaco | Sin olor fuerte |
| Movimiento/Reacción | — | Deben moverse con vigor | Cierran rápido al tocarlos |
| Textura/Mensaje al presionar | Firme, vuelve a su forma original | Firmeza en extremidades | Consistencia uniforme |
La frescura es un factor temporal crítico. Idealmente, los productos deberían haberse capturado dentro de las últimas 24 a 48 horas. Pregunta al vendedor de dónde procede el pescado, cuándo se capturó y qué método de pesca se utilizó. Este conocimiento te permite seleccionar ingredientes que respetan tanto la calidad como la sostenibilidad marina. Los productos del mar con técnicas artesanales garantizan frescura y excelencia en cada pieza que elijas.
Considerando la estación, enfócate en lo que el Mediterráneo ofrece en ese momento. Primavera trae gambas blancas excepcionales y anchoas delicadas. Verano es ideal para dorada, rodaballo y sepias jóvenes. Otoño destaca por bogavante, langostino y pezuñas. Invierno es la temporada de bacalao, merluza y moluscos como vieiras y erizos. Respetar estos ciclos naturales significa trabajar con ingredientes en su momento óptimo de sabor y textura.
Una estrategia inteligente es establecer relación directa con pescadores locales o proveedores de confianza que trabajen con métodos sostenibles. Muchos de ellos pueden encargarte especies específicas o informarte cuando llega algo extraordinario. Este tipo de conexiones personales te da acceso a productos que no siempre ves en el mostrador público, y garantiza que recibas exactamente lo que buscas en el momento preciso.
No subestimes la importancia del hielo y el transporte. Los productos frescos deben mantenerse a temperaturas frías durante todo el viaje desde el mercado hasta tu cocina. Lleva una bolsa térmica y hielo suficiente. Si compras por la mañana y planeas cocinar por la noche, asegúrate de que los productos estén almacenados correctamente en el refrigerador, preferiblemente en la parte más fría.
Consejo profesional: Fotografía los productos que compres y anota la fecha, procedencia y precio en tu teléfono. Esta práctica te permite identificar patrones de calidad y disponibilidad a lo largo de las temporadas, mejorando tus futuras decisiones de compra y ayudándote a crear menús degustación verdaderamente auténticos.
Paso 2: Diseña la secuencia de platos catalanes
Ahora que tienes tus productos frescos seleccionados, el siguiente desafío es organizar una secuencia de platos que cree una experiencia memorable y coherente. No se trata simplemente de servir platillos al azar. Una secuencia bien pensada es como una narrativa culinaria que va guiando el paladar del comensal a través de sensaciones progresivas, respetando tanto la intensidad de sabores como las texturas y temperaturas de cada preparación.
Comienza pensando en la estructura general. Tu menú degustación debe fluir desde lo más delicado hacia preparaciones más complejas y sabrosas. Inicia con amuse bouche o pequeños aperitivos que despierten el apetito sin saturar el paladar. Estos pueden ser camarones crujientes, aceitunas frescas o una pequeña tapa de anchoas marinadas. Continúa con entrantes más sustanciosos pero aún ligeros: una ensalada de mar con algas, ceviche de pez espada o un caldo claro de pescado con mejillones. Aquí es donde introduces los primeros sabores significativos sin abrumar.
Para los platos principales, intercala opciones de pescado y marisco con equilibrio. Un buen flujo podría ser rodaballo a la sal, seguido de gambones a la brasa, después una sepia en su tinta. Esta alternancia evita la monotonía y mantiene el interés de quién come. La estructura lógica y equilibrada de un menú degustación catalán permite disfrutar progresivamente de los sabores respetando la intensidad y textura de cada paso. Asegúrate de que cada plato sea lo suficientemente diferente del anterior en técnica de cocción, presentación y perfil de sabor.
Considerando que trabajas con productos del mar en la cocina catalana, mantén presente cómo la temporada influye en tu secuencia. En primavera, aprovecha los mariscos frescos en cocciones sencillas que respeten su delicadeza. En verano, puedes ser más audaz con técnicas de asado a la brasa. En otoño e invierno, introduce preparaciones más robustas como guisos y cocciones prolongadas. Tu menú debe reflejar este respeto por la estación sin comprometer la lógica de la progresión.
Un elemento crítico que muchos olvidan es el ritmo de servicio. La secuencia no solo es sobre qué comes, sino cuándo lo comes y cuánto tiempo dedicas a cada curso. Los amuse bouche deben ser rápidos, quizás dos o tres bocados. Los entrantes merecen cinco a diez minutos de disfrute tranquilo. Los platos principales requieren quince a veinte minutos para apreciar realmente la preparación. Deja pequeños descansos entre cursos fuertes para permitir que el paladar se recupere. Un sorbete de limón entre platos es una solución clásica que refresca y prepara para lo siguiente.
En cuanto a bebidas, coordina el vino con tu secuencia. Comienza con algo ligero y mineral con los entrantes, aumenta gradualmente la complejidad con los principales. Ten en cuenta que algunos platos pueden requerir cambios de vino específicos. Un vino blanco fresco de Riojas o un albariño Gallego funcionan bien con pescados suaves, mientras que vinos con más cuerpo acompañan mejor los mariscos más intensos y las cocciones a la brasa.
Finalmente, tu menú debe tener un final memorable. Termina con un postre ligero que no sea demasiado pesado después de tantos sabores de mar. Un sorbete de frutas, un postre a base de chocolate blanco o una fruta confitada pueden ser opciones elegantes. Completa con un café y, si lo deseas, algún petit four o trufa. Este cierre marca la última impresión que se llevan tus comensales.
Consejo profesional: Escribe tu secuencia de platos en papel y pruébala mentalmente varias veces antes de cocinar, visualizando cómo pasa el comensal de un sabor al siguiente y considerando cómo los aromas y temperaturas se complementan entre sí.
Paso 3: Prepara mise en place para cada elaboración
La mise en place es tu mejor aliado para ejecutar un menú degustación sin contratiempos. Se trata de la preparación previa de absolutamente todo lo que necesitarás antes de que empieces a cocinar. Cuando haces esto correctamente, la cocina durante el servicio fluye sin caos, los platos salen consistentes y tu mente puede enfocarse en la calidad de cada preparación en lugar de estar buscando ingredientes o herramientas.

Comienza limpiando y organizando completamente tu estación de trabajo. Esto significa una superficie de trabajo despejada, impecable y estratégicamente distribuida según el flujo de tu menú. Organiza las zonas por tipo de tarea: una zona de preparación de ingredientes, otra de cocción, otra de montaje. Coloca cada herramienta exactamente donde la necesitarás en el orden en que la usarás. Los cuchillos de precisión deben estar afilados y disponibles. Las tablas de corte deben estar separadas por tipo de ingrediente para evitar contaminación cruzada.
Ahora pesa y mide todos tus ingredientes con exactitud absoluta. Esto no es opcional. Para un rodaballo a la sal, necesitas saber exactamente cuánta sal vas a usar, cuántos gramos de hierbas aromáticas, cuánto aceite de oliva. La preparación y organización anticipada de todos los ingredientes permite un servicio fluido y sin errores durante la presentación. Utiliza recipientes pequeños, claros, etiquetados con el nombre del ingrediente y la cantidad. Esta práctica francesa de tener todo listo se llama mise en place precisamente porque cada cosa tiene su lugar.
Prepara tus guarniciones y salsas completamente antes de que comience el servicio. Si tu plato lleva emulsión de azafrán, hazla ya. Si necesitas chips de pan tostado, prepáralos con anticipación. Las cocciones prolongadas como fondos o caldos deben estar hechas muchas horas antes. Los únicos elementos que cocinarás al momento son los que requieren estar absolutamente frescos, como ciertos pescados a la brasa o mariscos cocidos en agua. Esto te permite tener el control completo durante el servicio sin estar contra reloj.
Distribuye tus herramientas de forma estratégica. Las tenazas para voltear pescado deben estar a tu derecha si eres diestro. Los cucharones de precisión para salsas deben estar en tu línea de visión. Los platos calientes deben estar justo donde los necesitarás. Las pinzas de montaje, los esquiles de hielo, los atomizadores de aceite, todo debe tener un lugar designado y lógico. Cuando estés en plena cocción de ocho o diez platos simultáneamente, no puedes estar buscando una herramienta que gastaste cinco minutos buscando la última vez.
Verifica tres veces que tienes suficiente materia prima. Cuéntala, pésala de nuevo si es necesario. Nada arruina un menú degustación como llegar al séptimo plato y darte cuenta de que te faltan gambones. Cuando trabajo con productos del mar que son delicados y caros, esta verificación es crítica. Asegúrate también de tener ingredientes de respaldo por si algo se quema o se cae accidentalmente.

Organiza tu vajilla y cristalería en el orden en que la usarás. Los platos de aperitivo deben estar accesibles primero. Los platos de plato fuerte en una zona diferente. Las copas de vino en la estación de bebidas. Todo limpio, sin manchas, a temperatura adecuada. Los platos para pescado deben estar fríos, los platos para postres también. Esto puede parecer tedioso, pero es exactamente lo que diferencia un servicio profesional de uno aficionado.
Una última verificación antes de empezar: repasa mentalmente tu menú de principio a fin. Visualiza dónde está cada ingrediente, en qué orden lo usarás, cuánto tiempo llevará cada plato. Esta visualización mental te prepara mentalmente y te permite identificar problemas antes de que ocurran. Si ves que algo no tiene sentido, ahora es el momento de reorganizar, no cuando estés en mitad del servicio.
Consejo profesional: Toma fotografías de tu mise en place completamente preparada desde diferentes ángulos, así si algo se desordena durante el caos del servicio, puedes restaurarla rápidamente a su estado perfecto sin perder tiempo pensando dónde iba cada cosa.
Paso 4: Elabora los platos siguiendo técnicas tradicionales
Ahora llega el momento de poner en práctica el conocimiento culinario que define la cocina catalana. Este paso es donde tu menú degustación cobra vida, y donde el respeto por las técnicas transmitidas de generación en generación marca la diferencia entre una comida buena y una experiencia verdaderamente memorable. Las técnicas tradicionales catalanas no son simplemente formas antiguas de cocinar, son el corazón de la autenticidad culinaria.
Comienza dominando el sofrito, la base de muchos guisos catalanes. Se trata de cocinar lentamente cebolla, tomate y ajo en aceite de oliva hasta que se conviertan en una pasta aromática y rica. No apures este proceso. La paciencia aquí es crucial. Un buen sofrito requiere entre quince y veinte minutos a fuego bajo, removiendo constantemente para que los ingredientes se descompongan uniformemente y liberen sus azúcares naturales. Este es el fundamento sobre el cual construirás sabor profundo en platos como guisos de marisco o caldos complejos. Cuando lo haces correctamente, el sofrito se convierte en oro líquido que enriquece todo lo que toca.
Para pescados a la sal o a la brasa, domina la precisión del calor. Las técnicas tradicionales catalanas requieren paciencia y precisión para conservar los sabores auténticos de los ingredientes y crear platos con profundidad y riqueza. Un rodaballo entero envuelto en sal gruesa debe cocerse a temperatura exacta. Si usas sal, elige una sal marina de grano grueso que no haya sido refinada. Envuelve el pescado completamente, creando una costra uniforme que lo proteja del calor directo mientras lo cuece lentamente en su propio vapor. El punto perfecto ocurre cuando la carne se separa fácilmente de la espina sin estar seca ni cruda.
Para técnicas de asado, aprende a controlar el fuego. La escalivada, ese plato de verduras asadas, requiere que entiendas cómo diferentes temperaturas crean diferentes resultados. La cebolla puede necesitar calor más suave que la berenjena. El pimiento debe asarse hasta que la piel se ennegrezca completamente, permitiendo que se cocine por dentro. Esta técnica de fuego vivo crea sabores ahumados y profundos que no puedes lograr de otra forma. Cuando dominas esto, entiendes cómo el fuego directo transforma ingredientes simples en algo complejo y delicioso.
Para cocidos como escudella i carn d’olla, abraza la cocción prolongada en olla. Este plato histórico de la cocina catalana combina carnes, verduras y legumbres en una cocción lenta que puede durar horas. El secreto está en comenzar con agua fría, permitiendo que los sabores se extraigan gradualmente. Mantén el fuego suave, apenas un borboteo, nunca un hervor agresivo. Los caldos que resultan de esta técnica son ricos, gelatinosos y llenos de umami natural. No es cuestión de velocidad, sino de paciencia y comprensión de cómo el tiempo transforma los ingredientes.
Cuando trabajes con mariscos como gambas o langostinos, aprende a cocinarlos justo en el punto. Una gamba cruda cocida treinta segundos demasiado es goma. Tres segundos demasiado poco y no está lista. Desarrolla un instinto para el punto exacto observando el cambio de color, desde gris translúcido a blanco opaco. Mantén la temperatura del agua o el aceite constante. Si fríes en aceite, verifica que esté a 170 grados centígrados antes de sumergir el marisco.
Respeta siempre los ingredientes frescos de la región. Los platos tradicionales catalanes se elaboran siguiendo métodos transmitidos de generación en generación con énfasis en respetar las técnicas culinarias propias de cada receta. Esto significa que no modifications las recetas solo porque tengas ingredientes diferentes. Si la receta original requiere anchoas del Cantábrico, úsalas. Si pide bacalao de Noruega, cómpralo. La autenticidad no es negociable en la cocina tradicional.
Finalmente, entiende que las técnicas tradicionales existen porque funcionan. No son complicadas por ser complicadas. Cada paso, cada tiempo de cocción, cada temperatura existe porque generaciones de cocineros catalanes descubrieron que así se logra el mejor resultado. Cuando respetas estas técnicas, honras esa herencia.
Esta tabla muestra ejemplos de platos catalanes y los métodos tradicionales principales para su elaboración:
| Plato Catalán | Técnica Tradicional | Temperatura recomendada | Tiempo aproximado |
|---|---|---|---|
| Rodaballo a la sal | Cocción en costra de sal | 180-200°C al horno | 25-30 minutos |
| Gambas a la brasa | Parrilla/fuego vivo | 160-180°C parrilla | 2-3 minutos |
| Escalivada | Asado en horno o brasa | 200-220°C horno | 40-60 minutos |
| Escudella | Cocción lenta en olla | 90-95°C | 2-3 horas |
Consejo profesional: Practica cada técnica al menos tres veces antes de servirla en tu menú degustación, anotando tiempos exactos, temperaturas y observaciones sobre cómo responden los ingredientes a fin de replicar resultados consistentes.
Paso 5: Presenta y verifica la calidad en el servicio
Este es el momento donde toda tu preparación se convierte en realidad. La presentación y verificación de la calidad no es simplemente servir platos bonitos. Es garantizar que cada elemento que sale de tu cocina refleja el cuidado, la precisión y la excelencia que prometiste. Un menú degustación falla completamente si un plato llega tibio, mal presentado o con técnica incorrecta. Tu responsabilidad aquí es absoluta.
Antes de que cualquier plato abandone la cocina, detente y mira. Observa el color, la textura, la presentación. El pescado debe brillar, no verse opaco o seco. La salsa debe tener consistencia uniforme sin grumos. La guarnición debe estar perfectamente colocada, no desordenada. Si algo no se ve exactamente como lo planeaste, corrígelo ahora. Un rodaballo a la sal debe tener una costra uniforme y crujiente. Un marisco no debe mostrar signos de cocción excesiva. La temperatura es crítica, así que usa un termómetro infrarrojo si es necesario, especialmente con pescados delicados donde el punto exacto es la diferencia entre brillantez y decepción.
Los estándares claros para la presentación del servicio incluyen la bienvenida, el acompañamiento a la mesa y el conocimiento del menú por parte del personal para asegurar una experiencia excepcional. Tu equipo de servicio debe conocer cada plato: qué ingredientes lleva, cómo se prepara, cuál es la temperatura ideal, si hay alergias comunes. No es suficiente saber el nombre del plato. Un buen camarero puede describir el rodaballo a la sal como “pez de agua fría del Cantábrico, envuelto en sal marina y asado lentamente en su propio vapor, que produce carne delicada y ligeramente dulce”. Este nivel de detalle transforma la experiencia del comensal.
Durante el servicio, mantén la atención constante. Observa a tus comensales mientras comen. ¿Están disfrutando? ¿Hay señales de que algo no les agrada? Un comensal que deja comida en el plato, que se ve dudoso o que comes lentamente puede estar indicando un problema. Acércate, pregunta cómo está todo, ofrece alternativas si es necesario. La atención continua y amable no es intrusiva, es profesional. Saber cuándo estar presente y cuándo desaparecer es un arte que requiere observación constante.
Verifica que cada aspecto del servicio sea consistente. Si el primer plato de un comensal se sirvió a las 19 horas 15 minutos, el segundo debe llegar aproximadamente 12 minutos después, manteniendo un ritmo predecible. Los platos se sirven simultáneamente a todos los comensales en la mesa, no uno tras otro. Las copas de vino se llenan sin ser pedidas cuando están por terminar el contenido. El pan se ofrece caliente. Las servilletas se mantienen limpias. Estos detalles pequeños comunican que tu menú degustación es controlado y profesional.
Implementa un protocolo de supervisión durante el servicio. Alguien debe estar monitoreando que los platos salgan en el orden correcto, a las temperaturas adecuadas, con la presentación perfecta. Los procedimientos para la mejora continua de la calidad incluyen la observación directa y la implementación de protocolos que aseguran homogeneidad en el servicio. No confíes solo en tu memoria o en la comunicación hablada. Usa una lista de verificación escrita para cada plato, marca cuando se prepare, verifica detalles específicos antes de servir.
Trata cada plato como si fuera para ti mismo. Si no lo comerías felizmente, no lo sirvas. Si algo se quemó, se rompió o se echa a perder, cómprelo nuevamente. Sí, esto cuesta dinero. Pero un plato mediocre cuesta mucho más en reputación. Tus comensales recordarán un plato extraordinario durante años. Recordarán un plato mediocre durante años también, pero por razones completamente diferentes.
Consejo profesional: Establece un sistema de señales silenciosas entre tu equipo de cocina y tu equipo de servicio: una luz, un timbre suave o una llamada por walkie talkie que indique exactamente cuándo colocar un plato en la mesa, asegurando sincronización perfecta y que todos los comensales coman simultáneamente.
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Preguntas Frecuentes
¿Qué pasos debo seguir para seleccionar los mejores productos del mar para un menú degustación?
Para seleccionar los mejores productos del mar, visita mercados locales en la mañana y evalúa la frescura de los pescados y mariscos. Observa el brillo de los ojos y la piel, y asegúrate de que el olor sea fresco. Empieza con esta evaluación para asegurar una base sólida de calidad en tu menú.
¿Cómo puedo diseñar una secuencia lógica de platos para un menú degustación catalana?
Para diseñar una secuencia lógica, comienza con platos delicados y avanza hacia opciones más complejas. Establece un flujo de sabores y texturas, intercalando pescados y mariscos, y manteniendo un ritmo adecuado entre los cursos. Planifica al menos tres fases: aperitivos, entrantes y platos principales, con un cierre memorable.
¿Cuál es la importancia de la mise en place en la creación de un menú degustación?
La mise en place es crucial, ya que implica preparar todos los ingredientes antes de cocinar para garantizar un servicio fluido. Organiza tu estación de trabajo y verifica que tienes cantidad suficiente de cada ingrediente, así evitarás sorpresas de última hora. Dedica tiempo a esta preparación previa para optimizar tu tiempo durante el servicio.
¿Qué técnicas tradicionalmente catalanas debo dominar para la elaboración de platos?
Es fundamental dominar el sofrito, las cocciones a la sal, y los asados. Practica cada técnica para asegurar que los sabores sean auténticos y que los ingredientes se aprovechen al máximo. Ejecutar estas técnicas con precisión es clave para ofrecer una experiencia culinaria excepcional.
¿Cómo puedo asegurar la calidad de los platos durante el servicio del menú degustación?
Verifica cada plato antes de que salga de la cocina, observando la presentación, la temperatura y el sabor. Implementa un protocolo de supervisión para asegurar que se sirvan todos los platos de forma uniforme y en el momento adecuado. Mantén un estándar elevado para cada aspecto del servicio y ajusta según sea necesario.
¿Qué consejo puedo seguir para ofrecer una presentación impecable en el menú degustación?
Asegúrate de que cada plato es visualmente atractivo, con colores y texturas bien equilibrados. Considera el uso de adornos simples y apetitosos que resalten los ingredientes principales. Dedica unos minutos antes de servir para revisar cada presentación, garantizando que cada plato sea digno de admiración.
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